En un mail, Silvia me dice lo siguiente: "¿Qué opinión te merecen esas personas que van en contra del colectivo LGTBI? Como los de *#@*#@ (he quitado el nombre de esta organización porque no les voy a dar publicidad en mi blog), por ejemplo. Que ahora van a poner una avioneta para pasarse por las playas, en contra de la "la ley mordaza" del colectivo.
Pues mira, no tengo ninguna opinión sobre personas que no viven en el mundo real y actual y que se quedan estancados en el pasado. Personas que prefieren creer que un hombre abrió un mar en dos para que su pueblo pasara o que en una boda se multiplicara el vino, bueno, esto lo he visto yo hoy en día en un botellón que hice una vez, cuando aún se podía beber en la calle, en el Bar Nike de la calle Augusto Figueroa en Madrid, pero eso es otra historia. Pues eso, esa gente que prefiere creerse eso, a ver la realidad, como si entre ellos no hubiera gays, lesbianas, travestis, bisexuales o cualquier persona que tenga otra forma de vida que no es como la que ellos creen que se debe tener.
Partamos de la base que se consideran cristianos y su Maestro les enseñó que debemos amarnos los unos a los otros y en ningún momento especificó que sólo a los heterosexuales. Pero ellos se creen más que su Salvador y añaden sus ideologías a las palabras que Él nunca dijo. Además, Él se juntaba con todos, respetaba a todos y les dejaba vivir, sin juzgar a nadie... Y digo yo: Si Él no lo hacía, ¿quiénes son estos para hacerlo?
Cuando se iba a aprobar la ley del matrimonio igualitario, ponían el grito en el cielo con eso de que se iba a acabar la raza humana...etc y míranos, 12 años después seguimos aquí. Yo de ellos me preocuparía más por las guerras que se han hecho, se hacen y se harán en nombre de dios, del hambre en el mundo y del cambio climático, que eso sí que son verdaderas amenazas para la extinción de la especie.
Nadie obliga a nadie a ser lo que es, por eso, tú no te metas en mi vida que yo no me meteré en la tuya. Puede gustarme o no tu mundo, pero no te privaré de la libertad para que vivas en él como tú mejor creas.
Y creo que en los colegios no se deben tratar estos temas, ni de religión, ni de sexos. Esto correspondería a los padres a hacerlo. Pero en esta sociedad tan rápida donde lo que importa es trabajar más para tener más, muchos padres ceden la educación de sus hijos a profesores y maestros. Hablad con vuestros hijos, sin pelos en la lengua, de lo que van a encontrarse en sus vidas y ayudarlos para que elijan bien, tanto para ellos como para los demás. No metedle ideas en la cabeza, que sean ellos mismos los que decidan. Lo malo, es que muchos preferirán poner a sus hijos frente a la tele, o los video juegos para que los dejen descansar y pasarán de su educación. Después tendrán que recurrir a apoyar a autobuses o avionetas, que lo único que hacen es promover el odio y la fragmentación del ser humano. Yo llenará el mundo con autobuses y avionetas con mensajes positivos, de amor, de tolerancia, donde se promocione la ayuda al prójimo y el bien.
¡Con lo bonito que sería dejar que cada uno viva su vida como quiera!
Queda mucho trabajo por hacer y por eso son tan necesarias las marchas de los orgullos.

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