T.C dice que los peluqueros, por lo general, cortamos demasiado cuando nos dicen: "sólo las puntas".
A ver, bonita, esto es como acostarte con un tío y decirle lo mismo. Vaya mierda de polvo sería ese, ¿no? Déjate llevar y que te metan todo, verás que después no te arrepientes.
Pues igualmente, yo, por ejemplo, cuando me lo dicen y veo esas melenas quemadas por el sol, secador y planchas, necesito hacer algo bueno por el cliente y además porque te voy a cobrar por ello. Si te corto sólo un poco, me dirás que cobro mucho para la mierda que te he cortado y que para eso prefieres hacerlo tú o que te lo haga tu vecina... Pues andando, bonita, y si prefieres parecer una mona del planeta de los gorilas esos de Charlton Heston, allá tú.
Yo me debo a mis clientes y quiero ofrecer lo mejor, algo que la gente note, que se den cuenta que has cambiado algo en ti y que encima te favorezca.
Déjate aconsejar por tu estilista y aunque, al principio, te choque el corte porque parezca demasiado, verás que el tiempo le dará la razón y te verás, y te verán, estupenda.
Pero si lo que quieres es dejar tu pelo crecer, no hace falta que acudas al salón de belleza cada dos por tres, sólo cuídate la melena, sobre todo las puntas. Esto sólo es válido para las puntas del pelo, para las otras que se las cuide el susodicho en cuestión.
Además, me encanta la gente que se atreve con cambios radicales, porque además de ser más divertida la vida así, varías la monotonía de tu belleza, si es que la tienes. Este consejo debería dárselo alguien a la reina Sofía, que lleva doscientos lustros con el mismo peinado y esa melena se parece más a un folladero de gatos que a un casco de rugby marrón, como dirían en "Magnolias de Acero".

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