Ir al contenido principal

Manda tu pregunta, duda o consulta aquí:

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Me gusta un chico...


Me mandan lo siguiente:
Mi querido y admirado Freddy. Empiezo a pensar seriamente que he venido a  este mundo para pateármelo sola. Después de dos matrimonios finiquitados (y muy a gusto que me he quedado después de haberme quitado de encima semejantes  especímenes), sigo mi camino sola y, aunque lo llevo bastante bien por el  hecho de gestionar mi tiempo como me gusta y me conviene, sin tener que  depender ni amoldarme a otra persona para hacer planes, salir, entrar, etc, la cosa es que en el fondo soy una romanticona, fiel, apasionada y me gustaría tener a alguien con quien compartirlo todo.
Llevo algo más de dos años divorciada y desde entonces no he parado de conocer hombres de todas clases, tantos que, ya he perdido la cuenta, y sin que siquiera uno de ellos me haya llegado al corazón. Y no porque algunos no lo hayan intentado sino que me he vuelto muy exigente.
Hace unos meses conocí a un chico único al que empecé a dar clases y me tocó el corazoncito en nuestra primera conversación pero no me atrevo a decirle que me encanta, que tengo que hacer grandes esfuerzos para disimular cuando estoy con él y que conociéndolo, he perdido  
totalmente el interés por conocer a nadie más. Estamos haciendo una muy buena amistad y me encantaría que siguiera en mi vida pero no me atrevo a dar un paso más porque me da la impresión de que está en un momento vital donde busca soledad (y en cierta forma también yo lo estoy)
¿Qué me aconsejas hacer o mejor aún... no hacer?
V.G.
Mira nena, ¡lánzate y tíratelo! Esto es muy fácil decirlo, pero tienes que currártelo. 
Usa tus armas de mujer: lleva la iniciativa, acaríciate el cuello suavemente mientras hablas con él, míralo a los ojos con una sonrisa y que te pille mirándolo y si esto no funciona siempre puedes recurrir a enseñar más canalillo de lo normal. ¡Ay, hija! Es que los heteros son muy básicos y están llenos de incógnitas. En el mundo gay es mucho más fácil. Con un simple: "¿Follamos?", se acabó toda duda y descubres, sin perder tiempo, si tienes oportunidades o no.
Utiliza lo de siempre: sé su hombro para descargarse, eleva su ego, interésate por sus gustos, queda para hacer algo diferente a lo que acostumbráis, dile qué te gusta de su físico y si no, lo emborrachas y te lo llevas a la cama, eso sí, a dormir porque no se le levantará... Esto último es evangelio y no esos rollos de Somorra y Godoma.
En serio, ya tenemos una edad donde hemos comprendido que hablando se llega antes a cualquier lado, así que no tengas miedo y habla con él de lo que piensas, sientes o te gustaría, pero sin asustarlo. Que cede, enhorabuena. Que no cede, enhorabuena también, porque te has quitado a otro espécimen de encima y ya no pierdes más tiempo. Siempre te quedarán esos amigos de látex que vibran. 
Como consejo extra, te digo que siempre vayas bien depilada porque nunca se sabe cuándo va a saltar la liebre o en tu caso, el conejo.
Eso sí, una vez que lo hayas conseguido y llevéis un tiempo, tanto como para que él también tenga sed cuando tú te levantas del sofá para ir a la cocina a por agua, no te quejes porque tú te lo buscaste.

Comentarios