Jumoli está desesperada y me manda esto: "A ver Freddy, me va a dar un jamacuco. Situación, niña de 14, necesita unas sandalias y tiene un número 35. Si mira en niños todo es muy infantil, pero si mira en adulto, o no hay su número o el calzado no le pega. Además es que le gusta lo que yo no veo apropiado para su edad. Que difícil ser padres!!!! Échame una mano porque tiene tela".
Bonita de cara, deja de ver a tu hija como una niña que juega con Barbies, o que se pasa horas viendo "Disney Chanel" mientras se come un Donuts con su Cola-Cao o que sueña con ser esa princesa que espera ser rescatada por su príncipe. ¡NO!
Tu hija ya tiene edad para tomar sus elecciones e ir imponiendo su personalidad sin necesidad de tener que cobijarse en los brazos de mamá. Puede elegir su ropa, las series que quiera ver en televisión, aunque no todas son aptas para su edad, jugar con lo que quiera jugar y comerse lo que se quiera comer...bueno, no todo.
Que lleve unas sandalias de adultos no quiere decir que lo sea. Además, tampoco te está pidiendo pintarse como una puerta gótica o llevar un escote de escándalo, y más partiendo de la base de que tiene problemas por encontrar el calzado que le gusta de su número. ¿O acaso prefieres que lleve unas sandalias del 35 con dibujos de Hello Kitty? ¡Piénsalo bien!
Hay muchas niñas que juegan a ser mayores y me parece bien, pero en casa. Yo no dejaría salir a mi hija de diez años pintada y vestida como si se fuera a trabajar a Montera o a Las Ramblas. ¡Por la virgen santa Madonna! Ya tendrán tiempo de ser adultos y se cansarán antes de lo que piensan, pero no podrán hacer nada porque ya no hay vuelta atrás.
Pero hay un momento en la vida, que esos niños van creciendo y tienen que tomar sus propias decisiones y empezar a diferenciar lo que les gusta de lo que no. Los padres hacen su trabajo hasta cierto límite, luego ellos deciden.
Recuerdo que yo siempre le pedía consejos a mi madre y después hacía lo que me salía de la gana. ¿Qué por qué? Porque yo tenía claro que aprendería con mis errores y no con los de mi madre.
¿Te ha quedado claro?... Deja que crezca y aprende con ella.
¡GRACIAS A DIOS QUE NO TENGO HIJOS!
Bonita de cara, deja de ver a tu hija como una niña que juega con Barbies, o que se pasa horas viendo "Disney Chanel" mientras se come un Donuts con su Cola-Cao o que sueña con ser esa princesa que espera ser rescatada por su príncipe. ¡NO!
Tu hija ya tiene edad para tomar sus elecciones e ir imponiendo su personalidad sin necesidad de tener que cobijarse en los brazos de mamá. Puede elegir su ropa, las series que quiera ver en televisión, aunque no todas son aptas para su edad, jugar con lo que quiera jugar y comerse lo que se quiera comer...bueno, no todo.
Que lleve unas sandalias de adultos no quiere decir que lo sea. Además, tampoco te está pidiendo pintarse como una puerta gótica o llevar un escote de escándalo, y más partiendo de la base de que tiene problemas por encontrar el calzado que le gusta de su número. ¿O acaso prefieres que lleve unas sandalias del 35 con dibujos de Hello Kitty? ¡Piénsalo bien!
Hay muchas niñas que juegan a ser mayores y me parece bien, pero en casa. Yo no dejaría salir a mi hija de diez años pintada y vestida como si se fuera a trabajar a Montera o a Las Ramblas. ¡Por la virgen santa Madonna! Ya tendrán tiempo de ser adultos y se cansarán antes de lo que piensan, pero no podrán hacer nada porque ya no hay vuelta atrás.
Pero hay un momento en la vida, que esos niños van creciendo y tienen que tomar sus propias decisiones y empezar a diferenciar lo que les gusta de lo que no. Los padres hacen su trabajo hasta cierto límite, luego ellos deciden.
Recuerdo que yo siempre le pedía consejos a mi madre y después hacía lo que me salía de la gana. ¿Qué por qué? Porque yo tenía claro que aprendería con mis errores y no con los de mi madre.
¿Te ha quedado claro?... Deja que crezca y aprende con ella.
¡GRACIAS A DIOS QUE NO TENGO HIJOS!

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