K.B. a ver si logro explicártelo bien sin que haya malentendidos.
El popper es un líquido, con sustancias químicas que apestan, que se usa en el sexo. Es una droga que ayuda a aumentar el placer sexual y a dilatar todos aquellos agujeros de tu cuerpo. Contiene nitritos de alquilo en forma líquida que, al inhalarse, dilata los vasos sanguíneos, relaja los músculos lisos (como el de los esfínteres) y produce una intensa sensación de alegría. Vamos, que te podrás meter el Titanic de lado por el hoyo que prefieras... Ahí lo dejo.
Se inhala mientras estás en el lío (sexual, por si hay alguien de Navalvillar) y te sube un calorcito por todo el cuerpo que te vuelves loca del coño... Yo lo sé porque me lo ha dicho el amigo de una amiga, que una vez lo probó en su pueblo...y no por experiencia propia... La mía te la cuento más abajo.
El efecto es rápido y dura muy poco, quizás segundos, pero como vaso dilatador es eufórico.
Siempre se ha achacado su uso al mundo gay pero cada vez hay más mujeres que lo utilizan para poder tener relaciones sin dolor, sobre todo aquellas que tienen una pareja MUY dotada y tiene un miembro más grande que la voluntad de dios. ¿Tú no lo usarías si fueras la novia del negro de Whatsapp? Lo mismo no porque tú siempre has sido muy ancha de caderas.
Por decirte algún efecto negativo, sobre todo para él, es que puede afectarle a su erección y quedarte tú con la miel en los labios y admirando un buen gatillazo, si es que nunca lo has sufrido. Su cerebro sufrirá un ciber ataque que no hará que llegue la sangre necesaria a su miembro.
Al tratarse de una droga, durante años sólo se podía comprar en sex-shops y tenías que pedirlo como "limpia cabezales de audio", porque también es uno de sus usos, o en el contrabando y trapicheo del mundo nocturno.
Bueno, basta ya de engañarnos. Yo lo probé una vez, y para mi desgracia no durante el sexo, sino en la puerta de una discoteca. Esperábamos en la cola para entrar, David y yo, en el "Black&White" de Chueca y llegó Loren con un botecito pequeño de cristal. Nos explicó lo que era y cómo utilizarlo. Me dijo que lo oliera por uno de los agujeros de mi nariz y que el otro me lo tapara al aspirar el olor. Y así lo hice, pero aspiré tan fuerte que creí morirme. De pronto sentí un calor en mi estómago que me subió hasta la cabeza. Era fuego. En una fase de desconcierto, me tiré al suelo intentando arrancarme las orejas, que las tenía más rojas que los huevos del diablo, para que no me quemaran, mientras gritaba. Sé que la escena duró apenas 5 segundos, porque me lo dijeron, pero para mí se me hizo eterno. Cuando me levanté, observé cómo todos los que estaban en la cola me miraban sorprendidos porque habían asistido a un caso de posesión infernal en toda regla. Me sacudí mi camisa y salí de allí, sin mirar atrás... ¡Qué vergüenza! Doy gracias por no haber vomitado nada verde y por no haber tenido a mano un crucifijo.
Pues eso es sencillamente. No hay más misterio. No sé si lo probarás algún día, pero te aconsejo que hagas primero a solas, no vaya a ser que te arranques las orejas mientras él se está poniendo el condón. Y que sepas que si quieres eso de sexo, drogas y rock and roll, recuerda que estás en una edad de sólo paja, ibuprofeno y Alex Ubago.
Comentarios
Publicar un comentario